Chicas, acné, tarea, súper-villanos. Cuando eres un
adolescente, ayuda ser INVINCIBLE (invencible). Así es como se presentaba a
este nuevo superhéroe allá por enero del 2003.
Creado por Robert Kirkman, a quien quizá conozcan por
Capitán América o por Marvel Zombies o más probablemente por el cómic, la serie
y el video-juego de The Walking Dead. Y co-creado por el artista Cory Walker, a
quien (al igual que yo) no conozcan.
Muchos dicen que es una mezcla entre Superman, Gokú y
Spider-Man, y tienen razón, sus poderes son similares a los de Superman, es
descendiente de una raza alienígena guerrera que se dedica a conquistar
planetas como Gokú y es un adolescente como Spider-Man.
Ahora, eso no le quita el hecho de que sea uno de los
personajes más interesantes que se hayan creado en los últimos tiempos. Kirkman
es muy bueno para hacer lo mismo de siempre, pero dándole un toque de frescura
que nos hace quedarnos al filo siempre esperando el siguiente número.
En cuanto al arte, hasta el número 7 está Walker con un
dibujo bastante sencillo, casi desprovisto de fondos, pero que cumplen. A
partir del número 8 el arte está a cargo de Ryan Otley, quien como suele
suceder, inicia imitando el estilo del artista anterior, pero poco a poco le va
agregando su propio estilo, impactante y dinámico.
Ahora, brevemente, ¿de qué se trata? Mark Grayson es un
adolescente común y corriente, salvo por el hecho de que su padre es uno de los
superhéroes más poderosos del planeta. A los diecisiete años descubre que ha
heredado los poderes de su padre y decide seguir su ejemplo de convertirse en
un superhéroe. Todo va bien hasta que descubre que su padre no es exactamente
lo que parecía, o decía. A partir de este momento las cosas se ponen más
interesantes, así que se les dejo a ustedes para que averigüen (je, je).







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